Yo también le toqué la cara. No podía parar, aunque temía que, luego, cuando volviera a estar sola, eso me haría sufrir más. Continuó besándome el pelo, la frente, las muñecas... pero nunca los labios y eso estuvo bien. Después de todo, ¿de cuántas maneras se puede destrozar un corazón y esperar de él que continue latiendo? En los últimos días había sobrevivido a un montón de cosas que deberían haber acabado conmigo, pero eso no me hacía sentirme más fuerte. Al contrario, me notaba tremendamente frágil, como si una sola palabra pudiera hacerme pedazos.
jueves, 13 de junio de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Cuidarte también es proclamar que no puedes.
No puedo sola. Esto es demasiado complicado. Necesito ayuda. Qué buen día para estar orgullosa de todo el progreso que he hecho. ¿Qué e...
-
Estoy cansada, estoy cansada de jugar a dos bandas, o de que parezca eso... no juego a dos bandas, estoy pillada por quien vosotros sabéis y...
-
Cuando no hay nada que puede saciarme, cuando no tengo donde refugiarme ni donde buscar calor vengo aquí Mis cascos y esta pantalla me han ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario