miércoles, 12 de febrero de 2020

Una habitación propia.

"Lo que importa es que escribáis lo que deseáis escribir; y nadie puede decir si importará muco tiempo o unas horas. Pero sacrificar un solo pelo de la cabeza de vuestra visión, un solo matiz de su color en deferencia a un director de escuela con una copa de plata en la mano o algún profesor que esconden la manga una cinta de medir, es la mas baja de las traiciones; en comparación, el sacrificio de la riqueza y de la castidad, que solía considerarse el peor desastre humano, es una mera fruslería."




"La poesía depende de la libertad intelectual. Y las mujeres siempre han sido pobres, no solo durante doscientos años, sino desde el principio de los tiempos. Las mujeres han gozado de menos libertad intelectual que los hijos de los esclavos atenienses. Las mujeres no han tenido, pues, la menor oportunidad de escribir poesía.
Por eso he insisto tanto sobre el dinero y sobre el tener una habitación propia."
Virginia Woolf.


sábado, 8 de febrero de 2020



Hay sitios a los que vuelves para terminar comprendiendo que nunca podrás volver. Que debajo de la alegría fingida hay heridas mas grandes que lo que eres capaz de ver desde tu trinchera. Recordar una imagen, tenerla grabada en la cabeza. Y saber que no vas a ser capaz de regresar a dónde fuiste tan feliz. Que las paredes permanecen pero los fantasmas también han quedado impregnados en la pintura o en la moqueta.

Busca otros horizontes y no pierdas tu tiempo en intentar comprender qué sucedió ni que te falta. Porque todo lo que vas a obtener a cambio es miedo.
Miedo de volver a comenzar por si pasa.
Miedo de que duela tanto que no te permita respirar.


martes, 28 de enero de 2020

Tillykke med fødselsdagen

Puedo escribir los versos   las palabras mas tristes esta desde (a)noche. Porque aun de versos entiendo poco y esta noche queda demasiado lejana para mi. Podría hacer que todo esto volviera a tratar sobre mi. Mi, me, mío, yo. With me. Avec moi. Med mig.

Pero hoy te toca a ti. De nuevo. Como todo año por estas fechas. Y qué mejor que desear una larga y hermosa vida a los que tanto aportaron a las nuestras. Gracias por todo el torbellino que supuso tu existencia en mi caminar. Gracias, porque supiste afrontar lo desconocido como si fuera un regalo mas. Como si estuviera hecho para ti. Gracias por enseñarme tanto y por aprender conmigo.


Felicidades. 

Que todo lo bueno te encuentre, te persiga y se quede contigo. Que tus sueños siempre sean mas grandes que tus miedos y que nunca tengas miedo de volver a Amar. Con Mayúsculas y a bocajarro. Que seas capaz de vivir todo como vives el deporte, con ilusión, alegría y desafiándote a ser un poco mejor cada vez. Sabiendo que tu vas primero y creyéndolo de verdad. Que aprendas a transformar tus planes en acciones. Y que comprendas que los te quiero no se racionan. Ni el sexo. Ni la vida. Ni las ganas. 

Sé tan feliz que no sepas distinguir entre tu día a día y la felicidad que sientes al sumergirte en el mar.  Que esa sensación te acompañe siempre. Y en los días malos, se consciente de que hay una mano amiga, al final de tu brazo, que abre puertas y te lleva a sitios hermosos donde encontrarte con él. Y ser dos que laten a la par. 

Que las letras llenen tus febreros, y la nostalgia por escuchar nuevas letras de Juan Carlos Aragón no te impidan recordar con cariño lo que escribió. Que no te impida recordar con cariño lo que compartimos. 

Bienvenido a tu nueva edad. A tu nueva vida. Otro comienzo. Siempre mas feliz, siempre mas cerca de la autenticidad que caracteriza al hombre que te imaginas para contigo. 


jueves, 23 de enero de 2020



Y en días de tormenta solo nos queda Quevedo definiendo el amor: 

"Es hielo abrasador, es fuego helado, 
es herida que duele y no se siente, 
es un soñado bien, un mal presente, 
es un breve descanso muy cansado..."



jueves, 16 de enero de 2020

Y de repente, abres la ventana y hay nieve. Cuando antes solo tenías mar. Y qué bonito es cuando las cosas, los paisajes, las personas damos cambios de 180º, y empezamos a descubrir que no esta mal poner la vida patas arriba por un tiempo si con eso conseguimos averiguar si somos mas de frío o de calor. 

lunes, 6 de enero de 2020

Ha sido un placer.


¿Qué hacer cuando la nostalgia te devora? 


Dos de la mañana. Minutos arriba, minutos abajo. Cuerpos cansados después de mucho jaleo. Resaca de ilusión. Me despido, dos besos, "me voy por aquí", "¿por qué no cortas por esta otra calle?", "prefiero la avenida, es mas abierta, y hay mas gente".
No miento, al menos no del todo. Es cierto que prefiero la avenida con mas luz, o por donde puede haber mas gente, por el simple hecho de que me hace sentir mas segura. Sin embargo, había algo mas.

Necesitaba despedirme por última vez, sola, de estas las luces que me han alumbrado en las que parecen ser mis primeras, pero a la vez mis últimas, navidades. Han sido unas navidades en las que por no vivir una he vivido varias a la vez. Como si en mi cabeza acumulara esos diarios de cinco años que siempre me llamaron muchísimo la atención. Cada día que ha ido pasando, desde el 29 de diciembre que se iluminaron las luces ha sido un "remember" de todo lo que viví o no tuve oportunidad de vivir años anteriores.

Si tuviera que ponerle un título a este diciembre tan poco frío que me ha traído hasta enero sería "Descubriendo mi nostalgia". En un principio, pensé que podía ser la primera, echando de menos la patria perdida, la que parece que no me quiere de vuelta, o a la que no se regresar, con tantas vueltas que damos constantemente, y es que parece que siempre se me olvida dejar las migajas en fila para desandar el camino y volver.

Sin embargo, a medida que pasaban los días me di cuenta de que no era el lugar, ni la patria, ni si quiera era yo. Que era mi dolor el que lo había invadido todo sin que cupiese nada mas. Y es que mi nostalgia es de las segundas. De esa tristeza melancólica que vas macerando en el corazón poco a poco, para hacerla cada vez mas manejable. Y es que han sido unas navidades que por no vivir una he vivido tres veces.

Y qué cercano me queda ahora el cuento de Dickens, y que lejano el recuerdo de lo que aun no ha terminado pero ya siento lejos. Porque se me han ido presentando uno a uno fantasmas que no me han dejado dormir, que me han despeinado hasta las cejas, que me han quitado la comida de la boca sin darme ocasión de probarla.

Que curioso es observarnos y aprender de lo que sentimos como si pudiéramos, por unos instantes, despegarnos de nosotros mismos...

Me veo ayer, de madrugada, sola, con la nariz helada en este enero que si parece enero. 
Y me siento mía. 
Irreductible. 

Querida Navidad, este año has pasado de una forma diferente. Y qué suerte la mía por poder vivir así también, por valorar los buenos momentos, y que aun me queden ganas de sumergirme en todo lo que quede por venir.

Ayer me atreví a saborear mi nostalgia.
Y al contrario de lo que creía, el regusto amargo no mata, fortalece. 



domingo, 29 de diciembre de 2019

A trozos.



- ¿Cómo estás nena? - le pregunto con cariño.

Es mi forma de decirle que soy capaz de darme cuenta de que las ojeras, debajo de todo el maquillaje, le llegan casi a mitad de la cara, que noto las bolsas de haber llorado por mucho rimel con que intente disimularlo. Es la forma que tengo de recordarle cuanto odia recogerse el pelo en un moño y que eso significa que no ha sido capaz de sacar fuerzas para enfrentarse con su mata de rizos claros esta mañana. Y que lo sé. Que la noto angustiada pero en lugar de imaginarme por qué puede suceder la dejo a ella hablar.

Le agarro la mano mientras le hago la pregunta, manos tensas y frías, con las uñas mordidas a conciencia, como si quisiera desaparecer de la faz de la tierra y esa fuera su forma de empezar. Chasquea la lengua antes de contestarme, como si tuviera miedo a empezar a hablar y no terminar nunca. Y luego arruga un poco la nariz, eso es tormenta, pienso, mucho peor de lo que pensaba cuando la he visto llegar arrastrando los pies como quien carga una losa imaginaria sobre su espalda.

- ¿y? - le insisto un poco con media sonrisa. Por fin se decide.
+¿la mentira corta o la verdad larga?

martes, 24 de diciembre de 2019

Renacer.

En ocasiones me apetece renacer.

Volver a la vida de una forma pura, ingenua y cálida.
De una manera mas humana, menos material. Mas animal y menos humana.
Venir al mundo en la sencillez y la tranquilidad de espíritu
que tienen las personas con una conciencia tranquila. Porque nunca la vida ha dado tanto de sí que en el momento de un nacimiento.

Celebrar la vida, el amor, la bondad. Dar pie a la humildad de saber que hay que agradecer cuando las cosas mejoran, al igual que pedir ayuda si nos va mal.

Que hay que tejer entre personas sin perdernos a uno mismo. La simplicidad del ser, por encima del estar o hacer.

Feliz Navidad.

jueves, 1 de agosto de 2019

La música, compañera cuando todo lo demás falla.
Podríamos encontrar canciones para expresar prácticamente cualquier sentimiento del mundo. 
Y lo hacemos.
Cuando todo va mal abrimos el navegador y dejamos la música sonar.
O tocamos un instrumento, tarareamos con nuestras gargantas o incluso hacemos sonar nuestras manos. A golpes de rabia contra una pared, por ejemplo.
Pero hacemos música. Para recordarnos que existimos, que nuestro dolor es real. Que nuestra pena es real, que nuestra alegría lo es.

Albert Espinosa decía que se ha de latir fuerte para que el mundo sepa que existes. La música es la forma que tenemos de latir cuando todo lo demás falla...



martes, 16 de julio de 2019

La diferencia entre una niña y una mujer es que a la segunda se le empieza a llamar como tal cuando comienza a resignarse. Y esa mujer ha de volver a mirar a la niña que fue a los ojos y decir: nos merecemos más.

jueves, 20 de junio de 2019

Hay días en los que me resulta tarea harto imposible enfrentarme al mundo.
Miro mi horario que ocupa una pagina entera del bullet journal  y mis ojos no llegan a retener nada, se queda mi mirada perdida al frente. Hay días, como hoy, en los que tengo que recordarme por qué merece la pena empujar comida garganta hacia abajo, por que hay que seguir en movimiento.

Hay días en los que no consigo existir. Días como este seguro que tenemos todos.

Y qué suerte, sin saberlo, sentir que no soy la única que quiere esconderse bajo un libro en una piscina al sol.

Es en esos días cuando me acuerdo de todos aquellos que sacaron fuerzas de donde no existían. Cuando me acuerdo de las personas que me rodean el mundo de repente parece menos malo. Porque con tanta majestuosidad en este mundo que llamamos hogar sería absurdo sentirse protagonista.

Y de ahí saco fuerzas, para dar un poquito mas de mi, para dar al menos, lo mismo que di ayer. Y simplemente, sigo el horario.

Cuidarte también es proclamar que no puedes.

 No puedo sola.  Esto es demasiado complicado.  Necesito ayuda.  Qué buen día para estar orgullosa de todo el progreso que he hecho.  ¿Qué e...