sábado, 15 de diciembre de 2018

Los puntos finales.

Deberíamos enseñar a las personas, desde niños, a poner puntos finales. En algún lugar leí que los puntos seguidos incrementaban la inteligencia, mientras que los puntos finales facilitaban la vida. Y por qué nos parecería algo horrible el hecho de que nos facilitaran la vida...

Todos (en una generalidad que quizá no represente tu caso) crecimos con el cuento aprendido. Tus padres cuando no querían hablar mas, o se negaban a seguir una discusión ponían esos puntos y finales. Mano dura, tajante.

- He dicho que no. 
+ ¿Por qué no? 
- Porque lo digo yo, ¡y punto!



Y tanto tú como yo sabíamos perfectamente que todo lo que dijéramos a continuación podía ser utilizado en nuestra contra. Sin embargo, a nosotros no nos enseñaron a hacer eso. Llegamos a la etapa de mayor descontrol hormonal sin saber dar por zanjado temas. Sin saber si somos mas de blanco o de negro. Pero en ese momento descubrimos los grises, y ahí pasamos la mayor parte de nuestra vida. Tambaleándonos en escalas que se diferencian en matices.

"Es un 4,9, seguro que me pasa la mano" (y al final no te la pasó porque no llegabas al cinco), "no me ha contestado, será que está ocupado o se está haciendo el interesante" cuando realmente a ese chico/a no le gustabas. "A ver, dame una calada, solo para probar" Y al final acabas encontrando boquillas del tabaco de liar hasta dentro de tus zapatos, lo cual es tan real que me hace replantearme porqué nunca fuimos mas cuidadosos con las boquillas de tabaco. 

Dejando de lado los vicios varios. Llegamos a los 13 años con la idea de que tenemos que decir que sí a unas cosas y no a otras. Pero son cosas impuestas por otras personas: no fumas, no bebas, no te acuestes con todos, no dejes de acostarte con todas, estudia, no trabajes aún...
Como consecuencia ¿Qué hace todo puberto (palabra inventada que engloba a los chavalines de 12  a 20 años)? rebelarse coño, rebelarse. Como es normal
Y mientras sí y mientras no, si tienes algo de conciencia te volverás loco intentando entender porque es tan malo algo que no sabes si te gusta  o no.

No digo que a raíz de esto debamos darle droga a los niños, ni alcohol a todos los adolescentes que pasen cerca nuestra o llevar a nuestros hijos al casino a engancharse a la ruleta. Pero es cierto, que si de pequeños le enseñáramos a poner puntos finales; todo sería mas fácil.

Te fumas un cigarro para probarlo. ¿te gusta? si - bienvenido a tu ruina. ¿No te gusta? pues no lo hagas mas. No es necesario acostumbrarse a algo ni ceder porque otros lo hayan hecho.
Nunca te gusta la cerveza al primer buche (si es tu caso, eres un extraño espécimen en peligro de extinción). ¿Por qué entonces miras con cara rara a la gente que no la bebe? Todo son y está basado en opciones personales.

Y ya no hablo de decisiones que nos incumben/afectan "solo" a nosotros. Voy a un terreno mas pantanoso. Las relaciones con los demás.



No es tan difícil poner un punto final a una relación que no nos hace bien. Es cierto, no es algo fácil, pero quizá porque cuando pequeño no se nos entrenó para mantenernos firmes en algo. No se nos entrenó para tener la confianza en nosotros mismos en este ámbito.

Si tu amigo X solo te llama cuando tiene un problema, en los periodos de su vida en los que se encuentra bien no cuenta contigo, si nunca hace planes que a ti te apetecen siendo tú el que cede siempre. Si pasa largas temporadas sin acordarse de ti lo mas mínimo. Si depende de con quien esté te habla de una forma o de otra, o te avisa para salir o no. Mándalo al carajo.

De verdad, esa persona no te merece. Ni va a corresponderte nunca.
No crees relaciones de necesidad/dependencia hacia esa persona. Es cierto que cultivar una amistad requiere de esfuerzo, compresión, concesiones. Es cierto que no podemos ponernos en el extremo opuesto y ser nosotros ese amigo X. Pero ¿Qué es lo que nos hace dar una  oportunidad 1001 a esa persona de cambiar si sabemos que ha tenido 1000 y no ha cambiado?

No va a cambiar, por ti desde luego que no, y quizá el día que cambie siga tratándote como siempre porque tú no has cambiado y sigue considerándote su lugar seguro. Su parcela donde "con dinero y sin dinero hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley", como diría mi abuela.

Hay que ser firmes con estas personas. Pasar dos años sin verlo no demuestra nada. Es cierto que son las circunstancias de la vida las que dan oportunidades a las personas para cambiar, una ruptura, un muerte, una despedida, una enfermedad; pero si ves que después de esas circunstancias fuertes no ha cambiado ni un ápice. No te quedes esperando. Huye.

Si es por una escalera así de bonita; mejor: 


Porque esa persona volverá intentando chupar vida. Y aquí pasa como cuando a un corazón le quitan un tumor grande al que tiene que alimentar, cuando en las pelis/series de doctores lo extirpan y el corazón necesita acostumbrarse a latir de nuevo sin esa carga. Si tu yo del pasado fue lo suficientemente inteligente para dejar esa carga atrás, a no ser que te hayas convertido en su trabajador social y cobres por las molestias; no pierdas el tiempo. Ni la vida.

Los puntos finales son los que nos permiten ir avanzando sin grandes lastres. Porque no cortas nada, simplemente lo desatas. Una persona que me hizo mucho bien en un periodo de tiempo muy pequeño me dijo una vez que la vida es muy larga como para seguir tendiéndonos todo en cuenta. Apunté la frase y volví a leerla el otro día.

Es cierto que debemos aprender de los errores, y tenerlos en consideración, pero en algún momento tenemos que dejarlos marchar.

Al principio es complicado, ese pensamiento volverá acompañado de un sentimiento de culpa, por haberlo olvidado, por no pensar en ello, porque lo hemos "enterrado" en nuestro trastero...pero es necesario dejar marchar lo que nos duele. Y a partir de ahí, dejar de buscarlo, tanto en la vida real como dentro de nuestra cabeza. No es necesario. No te machaques mas. Será como un cliente molesto cuyas bromas ignoramos y  nos limitamos a servirle un café y a cobrárselo. Cada vez volverá con menos frecuencia porque verá que no nos agota, que no nos desquicia, que no nos altera. Y se aburrirá porque no conseguirá de nosotros lo que quiere. Pero es lo que hay.




Porque aquí llevas tu punto final. 







viernes, 7 de diciembre de 2018

No estás sola.



Te creo porque los he visto y escuchado: 
la broma con el formol, 
la palmadita en el culo 
y el corrillo pa que bailes. 

Te creo porque los he visto a las tres de la mañana 
desesperados por querer meterla. 
Te creo porque he visto cómo presumían 
después de follarte, 
los oí llamarte puta, 
los oí contar que eras una guarra. 

Te creo, 
te creo porque te matan. 
Cada día violan a una de las tuyas, 
las destrozan para siempre
y les importa una mierda. 

Te creo, pequeñita, te creo, 
porque denuncias 
y ellos echan la culpa
a tu falda corta, a tu escote, 
a que ibas provocando, 
a que habías bebido,  
a que no puedes ir sola por la calle. 

Cómo no voy a creerte, 
cómo, 
is he visto las marcas en tu cara, 
si te he visto llorar
por creer que el problema eras tú. 

Te creo
porque yo sentí el privilegio de ser hombre. 
Llenaron mis manos d epoder
y me pusieron una meta: 
<Tienes que ser alguien en la vida, 
casarte con una mujer que tenga hijos, 
ser capaz de mantenerla>. 

Creo cada palabra que sale de tu boca
porque tu silencio
ha sido la peor mentira
que te han impuesto. 

Te creo, 
claro que entiendo tu miedo, 
comparto tu grito
te sigo en tu lucha. 

Tienes una razón
y millones de corazones 
que bailan al son de la libertad. 
No estás sola, no, 
y si no me crees
mira las calles: 
lo que empezó siendo utopía
ahora
se ha convertido
en una revolución
llena de mujeres valientes. 



Ahora que ya bailas. 
Miguel Gane. 

martes, 27 de noviembre de 2018

La cama vacía 
y en la mente la necesidad de soñarlo todo.
De vivir desde fuera. 
De sentir sin que duela. 

No quieres ganar el mundo...
¿dónde lo guardarías?  
Al final todos estamos hechos de un poco de lo mismo 
Nieve derretida y polvo de estrellas. 

Y es mas bonito pensar en esos términos 
que en los de agua y barro. 
Porque la vida es lo que hacemos de ella. 
Lo que pensamos. 
En lo que ocupamos nuestra cabeza 
mientras estamos despiertos. 
(si es que no te has quedado sin tiempo).

Que sí, que sí. 
Que para dormir tendremos la eternidad. 
Pero que no me lo digan cuando mi frente reposa en el hueco
 que hace tu espalda cuando, dormido,  te tumbas de lado. 

Cuando puedo pasar la mano por tu cintura y
 sentir que estás vivo
que das el mismo calor 
con el que haces latir mi pecho. 

Cuando me muevo y espero expectante a que amanezcas. 
A que vuelva la vida en ti. 
Sin querer moverme para no romper el hechizo 
que supone que vuelvas a ser persona. 
Ver como nacen, de nuevo,  tus ganas de mi. 

Ya te he hablado de esto. 
Pero cómo resistirme a saborear en mi cabeza 
momentos tan placenteros, 
como lo son las camas contigo, 
sin sexo, cuando lo que abunda es el amor subsconsciente, 
el que nos lleva a despertarnos en mitad de la noche 
si sentimos al otro que se va. 
Almas que extrañan a sus complementarias...

Para dormir tenemos la eternidad, 
pero ver como tiras de mi hacia la cama
cuando por casualidad me encuentras vestida
me abrazas y te resistes a verme marchar

Que contrariedad, amor mío,
cuando todo esto existe,
tener que despertar sin ti. 



jueves, 22 de noviembre de 2018

Me sigo quedando conmigo.

Es sorprendente como hay personas que, por un simple mensaje, son capaces de saber que no estás bien, que necesitas ayuda y que te da vergüenza pedirla. Personas que notan, ya no por una pantalla, sino en el corazón que algo falla, y son capaces de quitarse el pijama calentito y salir a la calle por ti. Porque saben que, en ese momento, lo necesitas.

¿Qué estás haciendo? 

Y ya son conscientes de que en esas tres palabras se albergan un montón de sentimientos que se debaten por salir en torrente o no. 

Hay un personaje de mi serie preferida que es adicta. Y en uno de los capitulo habla de porque en la mayoría de las ocasiones es un manojo de nervios a punto de estallar, porqué habla y habla sin cesar, aun a costa de parecer ridícula, explica que le cuesta trabajo incluso coquetear en un bar, y es porque la droga lo hacía todo por ella.  La sensación de poder que le daba. De falsa sensación de seguridad dominaba su vida. 

Me sorprendió caer en la cuenta de todo lo que ocultan nuestros vicios. En algunos casos se trata de una personalidad exuberante, como la de un niño. Sin filtros. Con una copa te mantienes serena. Un cigarro te da tranquilidad, una pastilla te mantiene de humor para trabajar 10 horas seguidas en cualquier bar... 

Volviendo a lo que nos concierne... allí estábamos las dos, ella en pijama de unicornios y yo comiendo chucherías de azúcar de las que nunca como porque no me gustan. 

- ¿Crees que somos cíclicos? 
+ ¿Por qué? 
- El año pasado por estas fechas mi humor estaba muy similar al de ahora. 
+¿Cómo lo sabes? ¿Te acuerdas? 
- No, lo miré en mi diario. 
+ Entonces ya sabes dónde seguir mirando para ver cómo lo solucionaste. 

Dice Albert Espinosa (sí, me ha dado una época en la que estoy bebiendo de sus letras como si fuera agua en el desierto) que tenemos que hacer caso a nuestro yo mas antiguo. Él tomaba las decisiones con toda la información que disponía, se arriesgaba pese a no conocer las respuestas. Hay que dialogar con él, amar las decisiones que tomó, porque es quien nos ha llevado a ser lo que hoy somos. Hay que perdonarlo y decirle... me sigo quedando contigo. 



jueves, 15 de noviembre de 2018

Antigua oración irlandesa.

Tenemos tiempo para todo, menos para lo que nos hace felices, corremos atareados como el conejo en Alicia en el País de las Maravillas pero cuando alguien nos lo hace ver nos enfadamos, lo vemos como un vago, un holgazán.

Tiempo para todo menos para nosotros. Y así nos va, nos arrastramos por la vida como un gusano sobre el suelo, porque queremos llegar cuanto antes (a lo que podríamos preguntar ¿a dónde si no te has dignado a levantar la nariz de tus pies y mirar el horizonte? pero este es otro tema). Queremos, ansiamos, llegar cuanto antes... sin darnos cuenta que quizá, parándonos un momento, subiéndonos a un alto y haciendo un capullo (algo tan simple como el silencio) durante un tiempo, nuestro propio cuerpo nos regale unas alas que nos permitan hacer del camino algo,ya no más rápido, sino que merezca la pena. Porque al final todos daremos con nuestros huesos bajo tierra. Y cuando eso está cerca, lo único que hacemos es pedir mas. Mas tiempo. ¿Para qué? ¿Para seguir corriendo de un lado para otro mirando tu ombligo?

Hoy deberíamos parar y darnos tiempo...




Date tiempo para trabajar,
es el precio del triunfo.
Date tiempo para pensar,
es la fuente del crear.
Date tiempo para jugar,
es el secreto de la eterna juventud.
Date tiempo para leer,
es el fundamento de la sabiduría.
Date tiempo para ser amigo,
es el camino de la felicidad.
Date tiempo para soñar,
es atar tu careta a una estrella.
Date tiempo para amar y ser amado,
es el centro del Evangelio.
Date tiempo para mirar alrededor,
el día es muy corto para ser egoísta.
Date tiempo para reír,
es la música del alma.
Date tiempo para orar,
es la formula para encontrar a Dios.


martes, 13 de noviembre de 2018

Versos robados.

No pierdas esa serenidad regada de lagrimas secretas
ese placer por tu placer 
esa sonrisa tendida a los demás 
como una mano. 



No permitas que la vida te haga otra, 
menos atenta a los atardeceres, 
contable de favores, 
coleccionista de migas, 
madrugadora para nada. 

Que pase el tiempo pero no tus ganas. 


Que nada te frene las caderas, 
que sigas queriendo como quieres querer, 
con esa plenitud de luna en celo
con la furia feliz de las mareas. 


Que los años te acaricien como yo, 
torpes  y enamorados, 
que nada ni nadie te convenza 
de que vivir de verdad es vivir  equivocada. 


No vendas ese coraje sin puñales, 
ese paso de baile con tu sangre, 
esa magia de mujer hecha estrellas
ese cariño cotidiano por los tuyos
que va pariendo eternidades. 

No dejes de mover el mundo
como mueves las manos cuando hablas...


A cachos; Carlos Salem. 

jueves, 8 de noviembre de 2018

miércoles, 7 de noviembre de 2018




Tener la oportunidad de decirlo todo y quedarnos en nada. 
Sentir piel sobre la nuestra, resbalando. 
¿Quien eres? 
No lo sabrás hasta que mueras, 
y en ese instante no lo podrás arreglar. 

Todo te turba, te preocupa, te daña. 
Todo te importa demasiado. 
¿Quién dice cuándo es demasiado? 
¿Quien nos cree al decir que no podemos mas? 
Nos hacen un favor, o por el contrario 
nos hunden: depende...

De ti. 
Siempre siempre dependerá de ti. 
Porque tú pilotas. 
Y no entiendo la manía de mirar al frente en lugar de buscar 
a nuestro alrededor
una mirada cómplice que sea capaz 
de aliviar nuestras cargas. 
Esas que no queremos reconocer. 

¿Qué te han hecho? 
Y los ojos soñadores que llegué a sentir míos.
¿Dónde estás? 
Te vas lejos y no entiendo la huida.
Vienes de lejos, pero no has vuelto.
¿Por qué has terminado así?
Contéstame. Porque el mirarme al espejo y verte así me asusta. 
Me asusta tanto que he dejado de mirar escaparates, 
que no me interesan las luces
que la vida parece otra. 

Mas fría, menos fiera. 
Como una tarde cualquiera de miércoles. 
¿Qué nos habrán hecho los miércoles para que los ignoremos tanto? 


lunes, 5 de noviembre de 2018

Página 135.



- Por un lado me alegré de que no tuvieran que sobrevivirme. Al fin y al cabo, todos debemos morirnos; lo triste no es morir, sino no vivir intensamente. Creo que fue Mark Twain quien dijo que morimos a los veintisiete y nos entierran a los setenta y dos...

Pensé en lo que había dicho y tuve que replicar.

- Pero si pudiéramos estar bien...

Rió y ladeó la cabeza. No estaba muy de acuerdo.

- No, ésa es la excusa preferida de la mayoría de la gente para no pensar en la muerte. Esa frase resume una forma de comportarse que ni tan siquiera hemos creado. Nos han impuesto pensar así. 
No existen normas, no más que las que uno se marca dentro de si mismo. 

Sonaba tan parecido a aquel compañero de habitación... Me gustó volver a escuchar sus teorías en boca de otra persona.

ALBERT ESPINOSA. 
AMA TU CAOS

domingo, 4 de noviembre de 2018

Comparaciones balsámicas para heridas profundas.

Cuando era niña, leía sagas fantásticas en las que las protagonistas, mas que desenvainar una espada, corrían a la biblioteca a buscar soluciones. Me gustaban las aventuras en las que los problemas se solucionaban buscando en antiguos códices secretos en lenguas oscuras.


Veía esas heroínas de mi infancia, como por ejemplo Hermione Granger, que caminaba siempre con la cabeza metida entre los libros. Disfrutando del saber por el placer de saber.

Y yo pensaba que me gustaría ser alguien así. Rodeada de libros, del saber de otras generaciones, con soluciones que pasaran de manos en manos, abuelos a nietos, tíos a sobrinos... para poder descifrar los intrínsecos acertijos que tiene la vida.

Terminé estudiando derecho. Y el otro día durante un examen de derecho financiero me vi como había soñado. Consultado manuales y legislación de distintas materias. Escritas en lenguajes complicados y no accesibles para cualquier ciudadano a pie de calle... descubrí que puedes llegar a cumplir tus sueños sin que estos sean precisamente los que imaginas. Qué curioso. La época de mas sabiduría en nuestras vidas es directamente proporcional a la ingenuidad e inocencia que tenemos.

miércoles, 31 de octubre de 2018

¿Cuantos ramos de flores podrías regalar?

Dos personas sentadas frente por frente, en uno de sus lados la calle.
Olor a incienso y velas, música nada en concordancia con el olor o con la impresión de paz que intenta transmitir la decoración del local.
Un miércoles cualquiera de octubre, a las 11:00 de la mañana. Como cualquier otro miércoles mucha gente pasa por delante del escaparate del local cuyos cristales tienen unos murales que solo se ven desde fuera, opacando lo que hay dentro sin quitar luz a los que están en su interior y sin impedir a sus moradores que estén al tanto de todo lo que ocurre en la calle.
Muchas personas pasan por delante del local, como cada miércoles, la diferencia de este miércoles a otro cualquiera es que la mayoría de personas llevan ramos de flores cuya alegría desentona con el cielo gris. (A mi siempre me ha parecido que los grises tienen su encanto también).

Es día 31 de octubre. En el primer mundo nos encanta liar el taco cuando se acaban ciertos meses: 31 de agosto, depresión post-vacacional, 31 de octubre, halloween:  
sí, 
no, 
invento americano, 
fiestas del demonio 
¿porque no hay una procesión de la virgen del Pilar bajando a la orilla del misisipi? 
Día de los difuntos, 
ah no, que es de todos los Santos, 
¿pero los muertos también tenían un día no?;
 día 31 de diciembre, propósitos de año nuevo, voy a perder quince kilos, el gimnasio y me apunto a clases de cocina... Totá

Que aquí estábamos Tania y yo sentadas la una frente a la otra ese 31 de octubre.

- ¿Qué haces esta noche? - me miró detrás de su flequillo rosa recogido en una coleta.
- Pues nada en especial, hubo una época en la que usaba esta fecha como pretexto para ponerme lo mas estrafalario de mi armario y salir a la calle a beber chupitos.
- Hace años que no hago eso.
- Yo tampoco.
- ¿Cuando es que la gente va a los cementerios? - nos pregunta su jefa después de cerrar la puerta.
- Se supone que deberían ir el 2, día de los Difuntos. Sin embargo la gente aprovecha que mañana es fiesta. - contesto.

Nos quedamos calladas observando a la gente pasar.

- Qué triste es que solo les llevemos flores a nuestra gente cuando están muertos.

Cuidarte también es proclamar que no puedes.

 No puedo sola.  Esto es demasiado complicado.  Necesito ayuda.  Qué buen día para estar orgullosa de todo el progreso que he hecho.  ¿Qué e...