lunes, 1 de octubre de 2018

Querer.

Estábamos sudando, por alguna razón el aire acondicionado no funcionaba pese a ser las 21:00 y estar en un sitio donde no llegaba la luz del sol. El profesor de baile decidió hacer el descanso que le permitía acercarse a uno u dos muchachos e intentar conseguir unas risas y algún  coqueteo inocente que le permitiría sacar a bailar a esos alumnos en la pista de arriba, cuando todos estuvieran mirando. No había nada peor que un histrión con aires de protagonista. Me llegaron ecos de una conversación de una pareja que charlaba cerca.

+...intentando no liarla mas veces.
- No sé cuantas veces te he escuchado decir eso.
+ Estoy en una continua batalla contra mi misma. Pero es difícil, soy una ardua contrincante. Me saboteo la mayoría de las veces.
- Me haces reír.
+ En serio, es como el botón de autodestrucción. Todo va bien y pareciera que algo dentro de ti dice... "demasiado bien... toca cagarla".
-  Eres imposible.

El chico se quedó mirando a la chavala fijamente mientras ella se colocaba por segunda vez la hebilla del zapato, estaba claro que se encontraba embelesado por su nariz con pecas y sus largas pestañas, sin embargo ella no parecía notarlo.

Cuanta gente amará a otra en secreto, cuanta gente lo hará sin ser correspondida. Y cuanta gente se corresponderá tímidamente en secreto sin tener el valor nunca para decirse mas de tres palabras. No se necesita mucho mas para declararse a alguien.

En ese momento ella tendió la mano para levantarse del suelo tras martirizar la correa de su sandalia y el la atrajo hacia sí durante unos segundos mas de lo políticamente

  correcto. Se miraron de forma tan intensa que no escucharon las palmadas del profesor que nos
llamaban a volver a mover las caderas. Y pensé que quizás, en ocasiones, para declararse ni siquiera había que abrir la boca.




miércoles, 26 de septiembre de 2018

Porque soy dura sigo en pie.

- ¿Qué piensas?
+ Que eres muy dura.
- ¿Dura?
+ Sí, demasiado dura, y tus dosis de realismo que tornan a negatividad son pisotones para los que te rodean.

La miré con calma. Intentando no chillar. No me consideraba dura, y si lo era ¿Qué cojones? Había cambiado toda mi personalidad por ser quien era, pero no podía perder mi esencia. Y aunque ésta no fuera mi esencia... ¿Por qué era tan malo decir las cosas claras? Yo había aprendido a base de jarros de agua fría. De dosis de realidad, lo cual me parecía una fantástica forma de enterarte de lo que pasa a tu alrededor, o de lo que piensa la gente de ti. Es jodido, sí. Hace daño... en ocasiones también. Pero así sabes a qué atenerte. Así sabes qué esperar y qué no.

No creces imaginando un futuro ideal en un lugar con una persona. Creces cuando esa persona se va y te quedas arreglando tu mierda y echando de menos de forma impuesta. Y decides seguir, y no engañarte mas. Y darte dosis muy duras de realidad, de forma en que no puedas pensar que te cuesta respirar si profundizas en ese mundo del... "ojalá". Porque los "ojalá" el positivismo que no comprenda de pros y contras, de beneficios y perdidas, de gastos e ingresos... no vale para nada.

Cuando te das cuenta te has desplumado a ti mismo. Estás sin blanca. Te joden. Y los acreedores se te echan encima... Y en lugar de ir a un banco y pedir un préstamo te remangas y buscas un curro que permita sacar a flote la gran inversión que tienes entre manos.

Tarde lo que tarde, cueste lo que cueste. 

Aunque la conversaciones no vayan sobre ti, aunque no te pregunten cómo estas. Aunque no te salga la voz porque temes quebrarte con ella, empezar a llorar y no parar nunca.
Te has llevado los golpes a pares. ¿En un costado? tienes dos, las piernas no las sientes de lo veloz que intentas correr, los brazos están llenos de magulladuras como para que una mas incida en tu ánimo. Soportas el universo que amenaza con desmoronarse, mantienes erguido el lomo. Sonríes.


Y cuando llegas de nuevo arriba, cuando de  nuevo vuelves a estar donde querías, miras atrás y das gracias por todas las veces que fueron duros contigo, y te dijeron las cosas claras. y te hicieron mas fuerte. Y descubres que sobreviviste. 

lunes, 17 de septiembre de 2018

Lunes de septiembre.

Ropa limpia, mochilas llenas, despertadores temprano, nuevos proyectos, inicio de curso... septiembre. Miles de millones de oportunidades que están deseando abordarnos y hacernos crecer.
Emoción, nervios, incertidumbre, agobio, rechazo, ansiedad... este momento (mes) puede provocarnos emociones completamente diferentes... pero me quedo con lo bueno.

Me quedo con las sonrisas de los reencuentros después de pasar un verano tomando el sol. Con la alegría de dos niños que vuelven a jugar al fútbol en los recreos, con las extraescolares... ¿Qué haremos este año? Volvemos a los bocatas de chope, de chorizo o de paté.  En las aulas huele a libros nuevos, a lapices recién afilados y al plástico de las mochilas aun sin estrenar; en las oficinas los adultos están mas morenos, estrenan agendas o calendarios... otra vuelta a la noria (como si de enero se tratase) comenzamos nuevo curso escolar. De nuevo lunes, y la ciudad despierta.

Sin embargo este año no se me quita algo de la cabeza... caras. Caras de personas que no he visto y no puedo llegar a imaginar. De niños que no sabrán nunca lo que es estrenar estuche y mochila a juego. De adultos que no se quejarán de volver de vacaciones porque no saben lo que significa esa palabra. De bebés que no llorarán a las puertas de las guarderías cuando su padres los dejen en las mismas para ir a trabajar.

De gente sin voz. Gente que no existe para el atareado mundo rico... gente que pareciera que no merece nuestra atención. Y es que estos inicios de curso, llenos de planteamientos de mejora y cambios en nuestra vida (llevar las cosas al día, dormir 8 horas, volver al gimnasio...) deberían utilizarse también en tomar opciones libres y decididas ha hacer de este mundo algo mejor, aunque sea un poco, un poco menos injusto, un poco mas caritativo, un poco mas alegre, un poco menos superficial... y es que aunque el cambio no está en los actos sino en el ser (porque todo empieza por lo que eres) quizás es necesario empezar a tomar decisiones, la de ser un poco mas solidarios, mas justos, mas alegres, mas profundos... y que eso se materialice en actos concretos.

((Hacer un voluntariado, comprometerse con una causa social, donar sangre/juguetes/ropa/alimentos cuando se hagan campañas de recogida, ir a ayudar a un comedor social, colaborar con el banco de alimentos, con cáritas, con asociaciones, ONG´s... o si eres pobre en tiempo y felicidad... también hay sitio para ti en el mundo de la solidaridad, puedes dar tu dinero. ))


Nuestro mundo, nuestro nuevo curso y nuestra vida, serán lo que hagamos de ellos. En ti está hacer que sea genial solo para ti, o también para el resto.





martes, 11 de septiembre de 2018

Si, no, tal vez.

Respuestas que pueden marcar la diferencia a preguntas sencillas.

No te importa, me es indiferente tu vida, no me gustaría mantener el contacto contigo.

Respuestas que también pueden marcar la diferencia a preguntas sencillas. ¿Por qué las primeras nos resultan mas fáciles de decir que las segundas? Esta bien... son monosílabos, respuestas cortas que no condicionan en sobremanera, que dan pie a una explicación. Sin embargo las segundas no dejan lugar a nada mas.



En dos ocasiones de mi vida  fui consciente de que tuve ONG´S a mi cargo. Que yo las dirigía, las sufragaba, peleaba para que sobrevivieran, dieran fruto. Estas ONG´s de las que hablo eran dos personas. En una comedia romántica los habríamos llamado "los de la friendzone". Pero esto es la vida real y lo real era que mas que ONG´s eran pozos sin fondo.

Pozos donde tiraba constantemente mi energía, mis ganas de vivir, mi alegría. Yo tenía que estar para esos pozos sin fondo, sin embargo solo recibía carga negativa y deseos frustrados de un intento de acercamiento amoroso. Expectativas depositadas sobre mi como una losa que no somos capaces de levantar y nos deja atrapados bajo el alcantarillado.

¿Hasta que punto tuve que aguantar para ser capaz de expresar que ya no podía más? Qué estaba cansada de dar un 100% de mí para recibir un 110% de negatividad...

Evidentemente aquello no fue algo fácil. Hubo millones de reproches, "después de perro; apaleao". Pero quizás, en esto tan complicado a lo que llamamos vida, podríamos jugar mejor nuestras cartas y hacerlo todo mas sencillo con algunas respuestas un tanto mas.... complejas.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Trabajar desde casa.

La idea de trabajar desde casa a través de nuestros ordenadores cada vez gana mas popularidad entre los habitantes de este lugar llamado mundo.

Sin embargo, es complicado habituarse a una serie de condicionantes que no valoramos al trabajar fuera de nuestra casa. Si tenemos que salir de casa para trabajar por lo general adquirimos una serie de hábitos que son beneficiosos para nuestra salud.

Por ejemplo, un día normal suena el despertador, te levantas, desayunas, te duchas, te lavas los dientes, te vistes, es posible que te eches crema, te afeites o te maquilles, y cuando acabes ese ritual salgas a la calle para llegar a un tiempo determinado al trabajo. Entras, te relacionas con otros compañeros que tienen puestos similares al tuyo (o no) y trabajas.

Para una persona que trabaje desde casa ese periodo de 1h que dedicamos a desayunar y asearnos puede quedar reducido a: te suena el despertador, remoloneas porque no te has puesto una hora fija para trabajar, te quedas en la cama, cuando te levantas a las dos horas te asalta un remordimiento de conciencia porque es tarde, por lo que te levantas apresurado, te echas un café recalentado en el microondas y te sientas delante (normalmente) de tu ordenador. Cuando llegas sientes la necesidad de decirle al mundo... "buenos días, ya estoy aquí una mañana mas" y entras en fb para materializarlo. Ya tenemos los primeros 20 min del día perdidos (otra vez).

Cuando te pones a hacer algo productivo te encuentras con que son las 11:28 de la mañana y que tu creatividad está tan muerta como las algas que llegan a las playas desde el mar. Y aquí puede empezar un hermoso camino de divagación sobre tus ultimas vacaciones, y lo bonita que era la casa, y lo desordenada que está la tuya, porque claro, no tienes tiempo para nada, y tu (inserte nombre aleatorio de compañero de piso: pareja, hijos, hermanos, mascota) no valora la limpieza tanto como tú y acabas con ganas de salir corriendo.

No sabemos cuanto impacto puede tener a largo plazo trabajar desde el hogar dulce hogar, sobre todo cuando por razones de espacio no tienes un despacho fijo, o algo parecido. Lo que si está claro es que hay una serie de reglas que no podemos dejar de tener en mente si nos aventuramos en esta nueva odisea.

Tus horarios: 

Como hija de autónoma he comprobado de primera mano la veracidad de la frase que dice: "los autónomos nunca descasan". Sin embargo, todo el que trabaja en casa ya no es autónomo, y aunque lo fuera, hay que priorizar, trabajamos para vivir, no vivimos para trabajar.

Esto me lleva a hacer una apreciación: es posible que no hagas una gran fortuna de aquí a que acabe tu vida a no ser que

a) te toque la lotería (suerte con eso, o al menos intenta no arruinarte comprando los cupones)
b) una herencia tan desorbitada que te quede algo cuando hacienda se lleve su parte.
c) Inesperadamente se te ocurra una idea increíble, seas capaz de desarrollarla, hacerla factible y vendersela a una multinacional.

Pero, seamos sinceros, mejor hacernos a la idea de que lo que cuenta no son las cosas que acumulamos en vida, sino como vivimos nuestra vida, y hacernos a la idea de que menos es mas es una de los grandes avances de la mente humana.

Continuando con los horarios; hay que marcar unas horas en las que seamos productivos. Para ello hay que preguntarse una serie de cosas ¿Qué jornada quieres echar?  Porque quizás tu ideal de trabajo es de 6 horas y media al día y, si estas empezando, puede que no sea una buena idea un horizonte tan bajo, ¿Cuando eres mas productivo? no sirve de nada que te levantes a las 5 de la mañana para acabar a las 14:00 cuando las 4 primeras horas vas a estar como un zombie aporreando el teclado. Tira de tu etapa de estudiante, eras de los que se quedaban hasta tarde la noche antes del examen estudiando, o de los que sabían que eso era perder el tiempo y se levantaban mas temprano para repasar ¿?  Puede que eso te ayude a saber en qué momento del día serás mas útil para ti mismo y tu negocio. O es posible que tengas una gran familia y quieras adaptar tus horarios a los suyos para pasar tiempo con ellos. Adelante, eres libre. Siempre y cuando no:


  • Te saltes tus horas de trabajo. 
  • Respetes tu tiempo de descanso. 
  • Las horas que uses en trabajar realmente se centren en trabajar y no en bucear por el misterioso y adictivo mundo de las redes sociales. 

Tu espacio. 

Cuando trabajas en una oficina has de ser consciente de un factor que quizás no asimilamos. Hay limpiadores, y cuando tu terminas tu trabajo comienza el suyo. Por si no lo sabías estos trabajadores tienen la tarea de limpiar tu mierda cuando no estás, de forma en que tengas un espacio de trabajo (sino ordenado) al menos limpio, y que no se acumule el polvo en los archivadores y el aire sea respirable. 

Puede ser que tengas un despacho móvil en tu casa, que a ratos trabajes en la mesa de la cocina y que luego desplaces el portátil al salón, o puede que trabajes mejor en la mesa de la terraza. Sin embargo, tener varias zonas susceptibles de ser tu despacho no solo le da al cerebro la idea de inestabilidad sino que te impide ver realmente la mierda que se acumula a tu alrededor, tendremos siempre una vía alternativa a ponernos a limpiar, si la cocina está sucia seguro que el salón está un poco mas recogido, nos dirá nuestro perezoso interior, de forma que huiremos del problema, la suciedad, en lugar de encargarnos de ella. Incluso cuando tenemos un despacho propio en una habitación con puerta incluida, sentimos la necesidad de huir del problema.

Lo que tienes que entender es que tu hogar sigue siendo tu hogar y el hecho de que trabajes en él no te da la excusa perfecta para dejar abandonada su limpieza. 

  • Mantén tus cosas ordenadas. 
  • Limpia a fondo tu espacio de trabajo al menos una vez por semana. 
  • No dejes que se acumule la basura en tu mesa. 
  • Puedes incluir la limpieza de tu zona de trabajo dentro de tus horarios pre-establecidos de forma en que, por ejemplo, el miércoles de las x horas de trabajo que te planifiques, la ultima o la primera hora y media sean de limpieza general. 

Tú.

El hecho de que nadie te vea trabajar desde tu casa, o que en tu casa no tengas, por ejemplo, la costumbre de vestirte o calzarte los pies, puede suponer la perdida total de tu imagen corporal. Cada cual dentro de su estilo todos seguimos (espero que sea así) una serie de reglas básicas, como por ejemplo: después de darse una ducha nadie se pone la misma ropa interior sucia que acaba de quitarse, creo que todos tendemos a optar por una prenda limpia. O antes de salir de casa para el trabajo nos lavamos los dientes.

Si trabajamos desde casa podemos optar en el... nadie me ve, nadie va a olerme el aliento, en cualquier momento tomaré un te, no es necesario lavarme los dientes. De esta forma tendemos a ir, cada vez mas, descuidando nuestra imagen corporal, por lo que al mirarnos a un espejo no veremos a la persona llena de potencial que solemos imaginar, sino a una persona parecida a un estudiante un domingo de exámenes con resaca. Mala cara, mal aliento, posiblemente un chándal o algo parecido, unos calcetines y unas chanclas, todo junto.

¿De verdad hay alguien en el mundo que no sea consciente de que lo que vemos en un espejo al mirarnos dice mucho de nosotros mismos?  Según lo que veamos podemos sentirnos de una forma u otra.

Si vas a una entrevista de trabajo vestido como una persona seria, responsable, formal, elegante te sentirás mucho mejor que si apareces con un chándal y el pelo sucio. De hecho, la otra persona verá de ti lo que le muestres, al igual que te juzgará por tu aspecto. En este tema es muy similar. Para por un momento e imagina verte desde fuera, sin un espejo, mírate como si fueras google maps, girate sobre tu eje y dime qué pensarías de ti si no fueras tú.

Quitando los desajustes de autoestima y falsa modestia... quizás veas a una persona atractiva, quizás no, quizás veas a alguien que necesita cuidarse un poco, hacer algo mas de ejercicio, asegurarse de que su ropa está limpia, quizás veas a alguien pulcro o a un autentico desaseado. Este ejercicio lo hace tu subconsciente por ti continuamente, cada vez que te reflejas en un espejo, le envía señales a tu cerebro sobre lo que ve, y así te sientes. Nuestra imagen, nuestra marca personal, es muy importante en nuestra vida laboral, quizá demasiado.

Así pues, toma conciencia de cómo te muestras a ti mismo y cómo eso te hace sentir y recuerda...

  • No descuides tu rutina personal, aséate como si fueras a salir a la calle. 
  • Usa ropa cómoda pero bonita durante tus horas de trabajo, cuando termines, cámbiate. 
  • Mantente alejado de hábitos que no harías en la oficina de tener a tu jefe detrás observándote, no pares cada 15 minutos para fumarte un cigarro, no bebas en tus horas de trabajo, cuida tu postura (tu espalda lo agradecerá). 
  • No temas mirarte al espejo antes de trabajar y admirar el buen aspecto que tienes y lo bien que te sientes contigo mismo. 

Ante todo, lo mas importante es sentirte útil, activo y con una meta clara. Y... si aun no te has decidido a hacerlo pero es un paso que quieres dar, aquí tienes una guía que puede servirte de ayuda, ¡ánimo y adelante!

jueves, 30 de agosto de 2018

Conocerse o morir.

Una noche en una ciudad de España. Una terraza cualquiera y dos amigas sentadas con sendos vasos de cerveza. Habían terminado una botella de vino hablando de temas del corazón. Y como les encantaba ir por derroteros diferentes, entremezclaban conversaciones tirando del hilo para llevarla cada una a su terreno.

Inesperadamente salió una frase "vale, describete en tres palabras". Ante una de ellas contestó tres adjetivos sobre la marcha y la otra permaneció callada. Sin saber qué decir. Siendo consciente de que nunca se había parado a describirse en tres palabras. Que era algo que hacía mucho tiempo tenía en su lista de cosas pendientes.

A raíz de estas dos amigas me paro a pensar en la de personas que han intentado, a lo largo de años y años conocerse con poco éxito. O incluso las que no lo entienden como una prioridad indispensable para el ser humano. Gente que pasa por su vida sin saber quien es. Gente que no se da cuenta de que la vida no se puede vivir al 100% sin ser consciente de quienes somos. De qué cualidades, qué condiciones albergan nuestros corazones.

¿Cómo es nuestra alma? 


Desde el principio del raciocinio lógico el ser humano ha pretendido darse explicaciones para preguntas que nos atormentaban a todos incluso a día de hoy. ¿Quién soy yo? ¿Por qué estamos aquí? ¿Hay una fuerza creadora o simplemente somos producto de una serie de casualidades? (demasiadas casualidades han tenido que darse, ¿no crees?). 

Los pocos que han sido capaces de responder a estas incógnitas, aunque fuera parcialmente, han tenido vidas llenas de plenitud. De felicidad interior. Vidas que no han necesitado un éxito visible para otras personas porque han vivido para ellos mismos, pero no de una forma egocéntrica, han vivido siendo consciente de que son lo más importante que tienen. Gracias a un alma "sana", un alma consciente de quien es, pueden relacionarse con otras personas. Pueden vivir. Y a partir de que viven, son capaces de darse a los demás, son capaces de amar a otras personas, de relacionarse con ellas marcando la diferencia con otros seres humanos, son capaces de cambiar el mundo (pero este es otro tema). 

Es parecido al adolescente que crece y una vez adulto se da cuenta de que es mortal. Que tiene que cuidar su cuerpo porque es la única forma conocida que tiene de estar en el mundo. 

Porque no lo olvidemos:      No tenemos un alma, somos un alma, tenemos un cuerpo. 

Y es precisamente a raíz de ser consciente de este descubrimiento cuando inevitablemente ha de nacer en la persona una inquietud por sí misma. Una sana pasión por descubrirse, por saber quien es, cómo siente, qué le gusta, qué no le gusta. Y de este ultimo aspecto nacerá la conciencia de la necesidad de transformación, pero esto también es otro tema. 

Un tema que no puede llegar de no ser porque estemos dispuestos a aventurarnos en el autentico desafío de conocernos a nosotros mismos. De enamorarnos poco a poco de quienes somos, de sentir fascinación por las cosas que nos hacen vibrar, de las cosas que nos excitan, de las cosas que nos producen rechazo, de lo que nos da placer y de lo que se clava entre nuestras costillas como un punzón. Y no nos equivoquemos, este proceso no termina nunca, servidora aun no tiene muy claro muchas veces como continuar, cómo indagarse. Sin embargo siempre me ha gustado probar distintos métodos. 

Uno de ellos ha sido aquel de responder las mismas preguntas en diferentes momentos de mivida, de hecho recientemente he encontrado un aplicación que trata sobre eso. Te hacen una pregunta diaria que puedes responder o no, después de un año las preguntas se repetirán y te mostraran qué contestaste el año anterior. De forma en que quizás, cuando pasen 3 o 4 años podrías descubrir un patrón sobre ti mismo. Sin embargo, es posible que para ese entonces te hayas aburrido... además, ¿imaginas poder obtener un patrón? en algunas cosas estaría bien, pero en otras... significaría que llevas años actuando de la misma forma sin dar lugar a tu crecimiento...

"El cambio es lo único constante en nuestras vidas", es cierto, y quizás hacía años odiaba el coco pero de repente lo como un día cualquiera por equivocación y descubro que me da la vida y cómo pude estar tantos años renunciando a algo que estaba tan tremendamente bueno. (No es mi caso, muerte al coco)

En cuanto al maravilloso mundo de preguntarse a uno mismo, creo firmemente que es de las mejores cosas que me ha pasado en la vida. Gracias a las preguntas nos hacemos pensar. Conseguimos un esbozo de nuestra forma de ser y aunque esta cambie seremos capaces de reconocer nuestra esencia. Sí, tu también tienes de eso.

Bicheando por el maravilloso mundo de internet (JÁ) para escribir esto que ahora tú estás leyendo he encontrado numerosas páginas que presentaban una serie de preguntas para conocerte. He probado a hacer algunas, evidentemente esto ha llevado un cierto tiempo y una capacidad de silencio personal que no todos tenemos desarrollada (yo tampoco, por eso, en mi caso, puse música y encendí una vela).

En primer lugar me dediqué ha hacer un test de autoconocimiento, sin embargo, resultó parco en las preguntas y exigió un nivel de esfuerzo de un test de una revista para adolescentes. Menos mal que constaba de 30 preguntas. No está mal para echar unas risas o calentar motores.

Después, mi segunda incursión fue en un mundillo llamado "coaching", 20 preguntas supuestamente útiles para el conocimiento del "cliente" (oh, de verdad llamamos así a las personas) y su capacidad de mejoría y cambio en cuanto a sus interacciones sociales. Es decir, si eres un recién graduado en cualquier carrera en el ámbito empresarial éste es tu blog, sin embargo, no creo que sea muy útil en cuanto a auto conocimiento personal/espiritual.

Aunque infructuosas, mis primeras búsquedas no mermaron mi espíritu, sabía que por alguna parte había algo que podía compartir y que realmente podía servir de contenido interesante para alguien. (Sí es que alguien se para a leer esto alguna vez). Y encontré dos minas interesantisimas.

La primera nos permitía hacernos preguntas muy básicas pero que podían arrojar un poco de luz a esto que tenemos tan abandonado como podemos ser nosotros mismos. Preguntas simples, fáciles de contestar y que sin embargo nos ayudaran a abstraer cualidades o características de nosotros mismos. Una gran ayuda en el proceso de conocerse, respetarse, quererse, amarse y disfrutarse a uno mismo.

Y por último (Por el momento me pareció suficiente hasta la próxima vez que vuelva a la carga) está este blog: que divide las preguntas entre el ser, el sentir, el pensar y el hacer. Estas preguntas son mas complejas y requieren un poco mas de tiempo si es que no queremos contestar lo primero que nos pasa por la cabeza. 

Por mi parte, os dejo algunas con las que solía (y suelo) comenzar cada vez que empiezo un diario nuevo, no responden a ningún análisis meticuloso ni a una serie de estudios estadísticos, son preguntas que siempre me ha parecido necesario poder contestar y que cuando vuelvo a ellas me hacen reír y darme una palmadita mental en la espalda siendo consciente de que por mucho tiempo que pase puedo sacarme una sonrisa ladeada a mi misma.



Nombre: 
Edad:
¿alguien indispensable? (con el tiempo he descubierto que la única respuesta posible a esto es: yo misma) 
Un idioma: 
Un poeta: ¿venga ya, en serio no tienes ningún poeta preferido?
Un libro:  ¿Difícil eh?
Un beso:
¿Amor? 
Una materia de conocimiento: 


 Cosas que, por muy absurdas que parezca, nos definen. ¿Y tú? ¿Sabes ya cual es tu esencia? 

viernes, 17 de agosto de 2018

Bienvenida contra-adolescencia.

Hace algún tiempo que lleva rondando por mi cabeza una señal de alarma. Ese tipo de alarmas que tienes no sabes muy bien porqué y que asemejas al piloto rojo encendido en el cuadro de mandos del coche. A raíz de esta alarma interna, he intentado sentarme y saber qué pasaba y cuando he intentado silenciar mi mente he sentido retenida mi capacidad de pensar en un tema abstracto sin que me doliera la cabeza. Esto me ha llevado a preguntarme ampliamente y constantemente el por qué. Entonces di con la tecla: me encontraba totalmente absorbida por las redes sociales.

Facebook, twitter, instagram... se había convertido en un obligado en mi vida. Como comer, respirar, o dormir, esas pestañitas martilleaban mi mente siendo lo primero que consultaba al despertar y lo ultimo que me llevaba a la cama. Había dado un taller a los jóvenes del campamento al que fui de voluntaria sobre los peligros e inconvenientes de las redes sociales. El tiempo que nos quitaban, la vida que nos robaban. Y no me había dado cuenta de que yo era victima del sistema que denunciaba, por mucho que las usara de forma "pasiva". Sin compartir muchas cosas, o sin poner extensos comentarios sobre mi vida.

En esta vorágine emocional estaba cuando encontré, sin quererlo y por casualidad un artículo cuyo título rezaba así: Por qué he dejado Facbook. 

Y no me di cuenta hasta que me puse a leerlo, de lo identificada que me sentía con cada una de las palabras de su autora. Era absolutamente brutal.Uno de los principales problemas que observaba, como bien dice en el articulo era mi imposibilidad de escribir.  Acostumbrada a encasillar mis pensamientos en unos cuantos caracteres para hacerlos accesibles, por encima de todo a mi misma; me daba cuenta de que era incapaz de hilar mas de cuatro párrafos seguidos sin tener las manos en la boca y la necesidad de destrozar, una a una mis uñas, en ese habito tan horrible y que tanto tiempo llevo intentando abandonar.

Al leer el articulo, ademas, ponía nombre y sentimientos a esa ansiedad que me acompañaba continuamente en cuanto tenía un momento de calma. Mi corazón me pedía estar sola y mi mente me impulsaba una y otra vez a cotillear las vidas virtuales de la gente que tenía en redes sociales para sentirme inmersa en la vida social. Una buena contradicción, ¿no es cierto?

Ante todos estas evidencias no he tenido mas remedio que aceptar el encabezado del articulo, llevaba mucho tiempo siendo consciente de que existía un problema, que quería borrar mi facebook, así como el resto de mis redes sociales.



Las alarmas que tenemos en nuestro interior no mienten. Están ahí por algo, nuestro cuerpo es lo suficientemente inteligente como para permitir que sigan existiendo y nuestra mente lo suficientemente cómoda como para ignorarlas sabiendo que la recompensa a corto plazo (información corta, fotos bonitas, a trocitos, atractiva(s), nuestra droga) se nos acabará y tendremos, durante un periodo, un cierto síndrome de abstinencia.

En este periodo me encuentro yo, día 1 sin redes sociales. Ayer borre mis cuentas de facebook  y de twitter. La de instagram la desactivé hace unos 15 días. Esas aplicaciones ya no están, ni en mi móvil, ni en mi escritorio de google. Y me he sorprendido dos veces poniendo en el buscador "facebook" y "twitter" para reírme de mi misma al recordarme de que...eso ya no existe. Al menos en 14 días dejará de existir si no lo recupero antes.

Quizás supere estos 14 días de ventana sintiéndome invencible, quizás recupere mis cuentas antes de que se borren permanentemente, quizás llegue el invierno mi yo futuro odie a mi yo presente por haber sucumbido a esta oportunidad para mi, pero... creo que he de ser responsable con el contenido que consumo. Con las horas que dedico a mi ocio, ya que son pocas, y con la forma en la que quiero vivir.

Hoy me he decidido, por fin, a seleccionar las fotos que llevo años queriendo imprimir, he buscado una página web y es posible que para esta tarde me decida a apretar el botón de "confirmar". Además he terminado un mandala que llevaba coloreando desde principios de julio, y me siento completamente realizada al ver a ese león completamente coloreado. También he preguntado a mi madre por aquello que me comentó una vez de... bordar las iniciales en las almohadas. Quizá este solo sea un pequeño paso que no lleve a ninguna parte, o quizás sea una decisión de la que me enorgullezca cuando pase un numero de años. Pero ahí está. Como decían en el que puede ser mi libro favorito... "no tomar ninguna decisión es tomar una muy grande". Y creo que estoy cansada de que el mundo decida por mi.


martes, 24 de julio de 2018


Hace unos años descubrí aquella frase de "Quédate con quien te mire como si fueras magia". Me parecía algo hermoso para describir una relación. Que tu pareja te mirara cómo si fueras magia era lo que entendía como un gran acierto. Sin embargo... no puede ser así.

No puedes quedarte con quien te mire cómo si fueras magia. Porque eso significa que le sorprendes, que para esa persona eres algo preciado, ansiado durante años pero... no real. Detrás de esa mirada va a la sorpresa de haber encontrado un hallazgo casi imposible. E instintivamente, todo su mente le dirá que tiene que retenerte a su lado. Porque si te vas habrá perdido esa magia.

Te despersonalizará y tenderá a idealizar tu persona. Llorara si algún día hablas de dejar vuestra relación, y dependerá de ti para sonreír.  Cuando menos te lo esperes se habrá convertido en una persona tóxica. Y tú en un cadáver al que momificar.

Por el contrario hoy me quedo con el quédate con el que mire y vea de verdad. Que conozca tus fallos y errores. Que sepa que tienes rincones oscuros y que los respete. Que no pretenda entrar en ellos y abrir tus ventanas porque sabe que cada cual necesita su tiempo para sanar.

sábado, 16 de junio de 2018

En una ocasión, hace mucho tiempo, conocí a una mujer que sostenía el mundo entre sus hombros. Sus ojos eran tan profundos que si pasabas mas de cuatro segundos mirándola fijamente parecía que el suelo se hundía debajo de tus pies. 
Por descontado, reía. Reía como si el universo entero le hiciera cosquillas y su risa fuera una respuesta natural. 
Me dijeron que sabía amar, a corazón abierto. No lo descubrí, no me quede tanto tiempo, no fuera a ser que me quedare atrapado en el hoyuelo que formaba su mejilla izquierda cuando sonreía de lado. O en esa piel diseñada para que dibujaren los mejores artistas. Las almas mas puras. Juro que en una fracción de segundo le salieron alas de la espalda. Como si un resplandor se tratase. En ese momento decidí que debía irme, antes de quedarme atrapado, como lo hice, para siempre. 
  

miércoles, 13 de junio de 2018

Esos kilos de mas.

Te sobran kilos. 
A mi también. A todos nos sobran algunos. Normalmente nadie está contento con su cuerpo pero... es que hay mucha gente a la que le sobran kilos. 
Por ejemplo, en España. En España nos sobran kilos a la mayoría. 
Kilos de desidia. De incultura.
Kilos de dejarnos pisotear por cualquier otro. 

De p e r m i s i v i d a d. 

De dejar que el gobierno nos robe. De dejar que despidan a nuestros médicos. A nuestros enfermeros. De hacer que nuestro personal sanitario trabaje días enteros sin dormir. O que nuestros maestros sean amenazados. Nos sobran kilos de violencia contra las mujeres cuando les robamos su vida, (nos sobran sus maltratadores, los que lo hacen y los que lo permitimos), de violencia contra los ancianos cuando les robamos sus pensiones para pagar una deuda soberana que nosotros no hemos contraído. Nos habéis hipotecado el futuro. Nos sobran kilos y kilos de violencia contra los niños cuando les robamos su futuro, su educación, a base de recortes para amenizar las sobremesas de los que nos pisan la cabeza mientras dicen preocuparse por nosotros. Nos sobran kilos de pobreza energética en un país donde sobra el sol. Nos sobran kilos de cuñados, chistes, tópicos y de refranes que nos enseñan a agachar la cabeza ante el cacique: "Mas vale pájaro en mano que ciento volando". 

Prefiero ciento volando. 

Nos sobran kilos de silencio ante las injusticias. Ante el racismo. Ante la incultura. 
Nos sobran kilos de "likes" en redes sociales, cuando nuestra vida es una auténtica mentira. 
Pero me niego a pensar que eso es lo único que nos sobra. 

Gracias a Dios también nos sobra el talento. Nos sobra ingenio y creatividad.Tantos y tantos jóvenes dispuestos a dejarse la piel. Dispuestos a pelear hasta el último suspiro por un reconocimiento que merecen. A su talento, a su trabajo, a su esfuerzo. Pero también mayores, adultos que han sido apaleados pero han vuelto a la carga. Nos sobran ancianos que estiran sus pensiones y sostienen, de nuevo, familias enteras. Nos sobran kilos de coraje, de rabia de la que cambia el mundo. Nos sobran mentes privilegiadas a las que tenemos angustiadas en trabajos de 08:00 a 20:00, en los que no les dejamos hacer nada. Nos sobran muchas cosas. No vamos a permitir que os quedeis con ellas. 

Cuidarte también es proclamar que no puedes.

 No puedo sola.  Esto es demasiado complicado.  Necesito ayuda.  Qué buen día para estar orgullosa de todo el progreso que he hecho.  ¿Qué e...