lunes, 19 de octubre de 2015

...enamorada de ti.

"Vivo en Londres, una ciudad bonita y llena de recuerdos, una ciudad en la que me encanta vivir. Y tu, vives en Nueva York, en una ciudad sobrevalorada, pero ya que el atlántico es demasiado grande como para cruzarlo diariamente en barco o volando... te sugiero echarlo a suertes, y si eso es inaceptable, abandonar Londres me sería un placer siempre que tu me estés esperando en la otra orilla... porque la verdad es que estoy loca, profunda,sincera y apasionadamente enamorada de ti"

miércoles, 14 de octubre de 2015

Se despertó media hora antes de que sonara el despertados con una energia totalmente diferente y se acercó a la ventana... ¡Hacía sol! El cielo estaba completamente azul y sin una sola nube, adoraba los días así. No pudo evitar pensar en el chico de la noche anterior. ¿Quien era ese tío? No creía en las casualidades pero si no asumía los acontecimientos del día anterior como tal se volvería loca.

Puso la cafetera en el fuego y le llegaron ruidos de la habitación que compartía pared con la cocina. Sonaban golpes secos. En esa habitación dormía Amalia. Antes de que Olga pudiera preocuparse entró Celia en la cocina.

- ¡Buenos días! - medio gritó. ¿Es que esa chica no paraba de sonreír nunca?
- Buenos días Celia. ¿Que tal has dormido?
- Bien, pero no me he despertado tan bien como ella.- e hizo un gesto significativo a la pared.

Olga se ruborizó preguntándose cómo podía ser tan ilusa para algunas cosas. Celia se rió por lo bajo, "chica tímida la nueva" pensó, se dispuso a encender la cafetera pero se le habían adelantado.

- ¿Te ha sobrado café?
- Si, coge lo que necesites.
- Gracias.

Y la miró mientras arrastraba los pies lánguidamente hacia su cuarto. Celia se echó un café rapido y miró la hora. Ya llegaba tarde. El metro no esperaba por nadie. Se lo acabó de un buche y se lanzó a la ducha.

martes, 13 de octubre de 2015

Abrió con las manos temblorosas. No sabía porqué razón. La casa estaba oscura y vacía. Olga encendió una luz. No se acordaba de lo que pesaba la mochila hasta que la dejó en el suelo. "mierda, los apuntes" pensó. Comenzó a vaciar la mochila para tenderla en la terraza hasta que se secase.

Se quitó los zapatos y los calcetines y siguió haciendo cosas, encendiendo luces y cerrando puertas mientras luchaba por no resbalarse descalza con los pies algo mojados. No pudo acostarse. se dio una larga ducha en la que no pudo evitar darle vueltas y mas vueltas al día que se estaba terminando. Nunca habría imaginado esa ciudad así.

Cuando salió de la ducha era la 1 y media. Y tenía clase al día siguiente, sin embargo había algo dentro que no la dejaba dormir. Había algo que le impedía descansar. Salió de la cama maldiciéndose por no tener una alfombra que la protegiese del frío invierno. Y aun no estaban en invierno.

Cogió un folio y por detrás de los primeros apuntes de derecho comenzó a pintar, con un bolígrafo azul, se dejó llevar. De sus manos salieron
otras manos, y una nariz, una boca y unos ojos hermosos. Cuando se apartó para ver lo que había quedado lo descubrió a él.

Había pintado al chico del que se acababa de despedir. Era guapo, muy guapo. Dejó el folio en la mesilla y se tumbó en la cama. Posiblemente jamás viera a ese chico. Solo tenía un dibujo, una botella de larios en el armario y soledad. Muchísima soledad.

lunes, 12 de octubre de 2015

Pese a todo, seguíamos en pie. Mas revés no había podido darnos la vida en un año pero ahí estábamos. Luchando. A lo bestia. Y nos encantaba.

Porque al fin y al cabo no estábamos solas. Cada una contaba con tres partes más de su corazón repartidas por la ciudad. Y algún día, aunque aun no lo sepamos, también repartidas por el mundo.

viernes, 9 de octubre de 2015

Siguieron andando diez pasos más cuando el se detuvo.

- Bueno, yo subo ya. - Ella miró hacia arriba asombrada.
 - ¿Vives aquí?
- Sí, con unos amigos.

Era su mismo portal. 

- Yo también me quedo aquí. -  dijo ella con la voz ronca. ¿Cómo no se había dado cuenta de que estaba volviendo a casa?
- ¿Aquí? - ahora lo miraba el divertido.
- Que si - se forzó a sonreír ella.- que yo también
vivo aquí.
- Estupendo, y  ¿en qué piso vives?
- tercero.
- sin ascensor
- gimnasio gratis.

Ambos sonrieron. Ella se maldecía por parecer tan estúpida en la puerta de su casa. El rezaba para que ella no quisiera ir a "su casa". 

- En fin.- Dijo ella.- creo que es mejor que suba, va haciendo frío.

La ropa mojada se le pegaba a la piel y el frío a los huesos. 
Sintió como sus ojos aprovechaban y recorrían su cuerpo de abajo a arriba. 

- Tienes razón, pasa, sube. 

Se cruzaron en el portal y ella se quedó observándolo, metió la mano en el bolso y se puso a buscar sus llaves dando dos pasos hacia atrás. Era alto y moreno, cambien de piel, parecía que acababa de llegar de la playa. Tenía cara de hombre pero a la vez era dulce, transmitía seguridad, y sus ojos. Cualquier mujer del mundo habría deseado que esos ojos le cantaran a ella. 

- Encantado de conocerte.- le extendió la mano él como despedida. Ella se quedó mirándola unos segundos hasta que la aceptó. 
- Buenas noches.- susurró ella, y con las piernas temblonas y  dejándose las bragas en el suelo comenzó a subir las escaleras. 




miércoles, 7 de octubre de 2015

A women´s heart is a big ocean´s secrets.

Y de repente pierdes en el único juego que creíste ganado. Y lo pierdes a él. No lo pierdes, lo matas. Lo echas, lo repudias, lo rechazas, lo aborreces. Y en un instante muere tu confianza, en el mismo muere tu alegría y tu relación se resquebraja en mil pedazos. 

Es preciosa la palabra resquebrajar, quien dijera bien la r. 


No quieres mirar a la cara del que te ha traicionado, así como no puedes mirarte a la cara cuando estás haciendo algo que daña a las personas que mas quieres. Que te dañan a ti mismo. 

Y lo peor no es eso. Lo peor es cuando confías en que alguien se va a dar a valer y no lo hace, y ves que todo el respeto que tenía por tu parte ya no lo tiene. Y que no te parece tan admirable su comportamiento. Que ya no crees en charlas motivadores sobre uno mismo, la familia y su unidad. Que ahora tienes que empezar a creer en ti misma y sacarte tus castañas del fuego porque ya son tuyas. Tuyas y de nadie mas. 

Así es la vida. Creces cuando aprendes a mantener la calma en situaciones de histeria colectiva. Creces cuando controlas un ataque de ansiedad en medio de la calle. Creces cuando, y me duele decirlo, perdonas. 

Yo creo que tanto, no voy a crecer. 
Que te jodan. 

domingo, 4 de octubre de 2015

Anduvieron un buen rato, separados por una cuarta, en silencio, de vez en cuando ella sentía como los ojos de el se clavaban en su nariz. El silencio cada vez iba haciéndose mas denso, pero parecía que solo lo notaba ella.

- ¿Por qué corrías? - Olga lo miró sin saber si detenerse o no. Siguió andando tranquila.
- Me he asustado. Había un hombre que no me convencía mucho y he echado a correr.
- ¿qué hubiera pasado si te hubiese perseguido?
- No lo sé. Supongo que se habría chocado contigo al igual que yo.

Sus comisuras se curvaron levemente y ella respondió.

- No sé como te llamas. - tiró el anzuelo ella.
- ni yo tu nombre. - rió él. - tampoco es algo importante.
- Creo que me gustaría saber a quien acompaño a su casa.
- A un chico que está de erasmus.
- ¿eres guiri?
- Si, un guiri de santa justa.

Ella río.

- Este año estoy de erasmus aquí en Triana.
- ¿Y? ¿Te gusta este nuevo país?
- No está mal, sobre todo cuando la primera noche te encuentras a alguien como tu.

viernes, 2 de octubre de 2015

No quiero verte. Ni mirarte. No quiero saber nada de ti.
No quiero que vengas a buscarme, que me preguntes o quieras saber de mi.
Es tan fácil rimar cuando no todo está perdido...

Cuidarte también es proclamar que no puedes.

 No puedo sola.  Esto es demasiado complicado.  Necesito ayuda.  Qué buen día para estar orgullosa de todo el progreso que he hecho.  ¿Qué e...